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Historia del anime (IV): Segunda generación. La Guerra

Escrito por Meldonya / 12 de septiembre de 2008

Te seguimos presentando la historia del anime hasta nuestros días. Esta vez la Guerra ha influido a los productores de animaciones, que son instados por los gobernantes a hacer obras con reclamos políticos que ensalcen el poder militar del país.

A raiz del Gran Terremoto de Kanto, que destruyó en gran parte el estudio Kitayama, los productores que habían trabajado allí hasta entonces, tales como Murato Yosuji, Kimura Hakuzan, Yamamoto Sanae y Ofuji Noboro, intentaron crear en solitario nuevos estudios más pequeños que les permitieses triunfar individualmente.

Segunda Generación

En ésta época cabe destacar las primeras leyes que protegían a los niños contra el contenido adulto. Muchos animes fueron calificados como no aptos para niños de menos de 15 años y los films animados con caracter educativo fueron promovidos y financiados en parte por el Gobierno de Educación nipón, que invirtió una cantidad considerable de dinero en este fin.

En los años 30, el gobierno japonés comenzó a promover la cultura nacional y a censurar los medios de difusión que podían influir en la población. Un arma del gobierno para crear este sentimiento patriótico fue el anime, que a cargo de los guionistas, presionados a su vez por las fuerzas políticas, comenzó a tomar un aspecto de herramienta gubernamental.

II Guerra Mundial

Sólo tres grandes estudios sobrevivieron en esta época, sus películas, se estrenaban en los Nuevos Cines para inclinar a los espectadores al apoyo del país.

Disney también influyó en el anime durante estos años, pero empleó medios demasiado caros para los animadores japoneses, que no estuvieron a su alcance hasta unos años más tarde como por ejemplo la cinta de sonido.

Hasta los años 30, los cines fueron los que financiaron las pequeñas productoras, pero con la llegada de la guerra esta situación dio un giro. Los militares comenzaron a ceder dinero que se empleó en proyectos mayores de los que había habido hasta entonces pero que, a cambio, en muchos de ellos, en la trama, los japoneses ganaban a las fuerzas enemigas.

Mitsusyo Seo

Los estudios Kenzo Masaoka contataron en 1033 a Mitsusyo Seo, dibujante que destacaba principalmente por la rapided de entrega de sus obras, decisiva en muchos casos como en su trabajo en «Chikara to onna no yo no naka». Seo se independizó de los estudios pero no se fue con las manos vacías. Tras aprender la técnica de sonorización, creó él mismo su primera película animada con el título de «Osaru Sankichi. Bokusen», traducida como «Sankichi el mono. Defensa antiaérea», con el carácter militar de la época.

A partir de la inclusión en la guerra de los nipones desde el ataque a la base americana de Pearl Harbour, la Armada Imperial encarga a Seo otra campaña de propaganda político-militar que muestre a los jóvenes japoneses sus éxitos en la contienda. Gracias a la ayuda inestimable de su equipo, Seo conseguirá finalizar la obra con el título de «Momotaro no umiwashi», traducida como «Las águilas marínas de Taro melocotón», en el 1942. El resultado final fue de 37 minutos de duración que, a pesar de su visible propósito, tuvo gran éxito entre los más pequeños, quizás debido a que la protagonizó Momotaro, un popular personaje de cuentos infantiles del país.

Seo volverá a recibir encargos de la armada al entrar a formar parte de la Shochiku Doga Kenkyusho donde coincidió con Kenzo Masaoka. Esta vez se trataba de mostrar otro éxito del Cuerpo de Paracaidistas de la Armada en su misión sobre la ista indonesa de Sulawesi en 1942, donde de nuevo conquistó la base americana.

En esta ocasión el producto de reclamo para los niños se llamó «Momotaro, umi no shimpei», traducido al castellano como «Taro Melocotón, el guerrero divino de los mares» y contó con un equipo de 70 personas, el mayor hasta la época. Su producción duró 14 meses y su resultado final fue un film de una duración de 72 minutos, la primera superproducción de la animación nipona. Cuando finalizó el trabajo, a causa de la llamada a filas el equipo apenas contaba con 25 personas, lo que retrasó en gran parte la salida del proyecto.

Otras obras de la época

«Ugoku-e Kori no tatehiki», estrenado en 1933 y traducido como «El duelo del zorro y el tejón», se trató de una historia protagonizada por animales, en concreto zorros y tejones. Los tejones representan el papel de habitantes de un templo budista mientras que un zorro es el encargado de adoptar la forma de samurai. Cuando el zorro llega al templo comienza una lucha en la que se sucede un duelo de transformaciones que terminará con la derrota del samurai. El encargado de dirigir la animación fue Ikuo Oishi cuya carrera en este arte uvo comienzo tras finalizar una grabación para un anuncio de una fábrica de chocolate. Una escena que llama la atención el la película es ver al zorro en posesión y uso de una ametralladora.

La obra más conocida de este director fue «Futatsu no Taiyo», que se puede traducir como «Los dos soles», en 1929. La guerra también hizo que Ikuo cambiase de estilo para realizar películas al servicio de la Armada nipona, por desgracia, durante un desplazamiento mientras intentaba rodar unas escenas para uno de esos trabajos, su barco fue hundido por un submarino enemigo.

La famosa ópera de Puccini Madame Butterfly tuvo su adaptación al anime en 1940 que se llamó «O-Cho fujin no genso», cuya traducción al castellano sería «Fantasía sobre la Dama Mariposa». Esta obra fue realizada mediante el sistema de animación con siluetas y los encargados de llevarla a cabo fueron Kazugoro Arai junto con su compañero Tobiishi Nakaya. Dentistas de profesión, estos dos amigos decidieron pasarse al negocio de la animación tras ver Arai y quedarse impresionado por la obra alemana «Prinzen Achmed» de 1026, creada por Lotte Reiniger. Tobiishi falleció a consecuencia de la guerra en 1942, con lo que fue Arai el encargado de continuar el gran trabajo que ambos estaban llevando a cabo.

De sus obras podemos destacar: «Ogon no tsuribari», creada en 1939 bajo el título en castellano de «El anzuelo de oro», «Jack to mame no ki», que vio la luz dos años después, en 1941 y cuyo título puede traducirse como «Jack y la mata de habichuelas», y por último «Kaguya hime», traducida como «La princesa resplandeciente», que finalizó en 1942.

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